El lado técnico-táctico de la final masculina

Written by Remachando on 5 septiembre, 2011 in Destacados, Liga Nacional - No comments

El ex seleccionador nacional Cristian Hernández analizó la segunda final masculina de la Liga Nacional 2011, donde Linares se coronó campeón. La mirada técnica de esta final en exclusiva para remachando.cl, a continuación:

“Si tuviera que resumir en pocas palabras las razones de por qué Linares se llevó el título de la versión 2011 de la Liga Chilena de Vóleibol, diría que Linares fue más equipo. El levantador Rafael Grimalt tuvo más opciones de ataque que Nicolás Sánchez, el levantador de Manquehue, quien decidió en más oportunidades por su mejor atacante, Sebastián Gevert y dejó muy postergados a los demás jugadores. Otra de las razones, que se vincula con la primera directamente, es que hoy apareció de manera notable el punta Esteban Cabrera, quien fue pieza clave para el repunte de Linares en los momentos difíciles del partido de hoy. Esto, más algunas buenas decisiones desde la banca, conforman las principales razones de por qué Linares se coronó hoy, campeón de la Liga Chilena de Vóleibol 2011.

En el primer set, Linares estuvo muy errático en el pase, en los brazos del líbero Daniel Cuzmar, quien no pudo controlar los saques del rival, y esto le restó posibilidades de atacar por el centro con pelotas rápidas. Esta tendencia se repitió durante todo el transcurso del primer set, lo que tuvo al levantador Grimalt corriendo detrás de la pelota e intentando darle la mayor precisión posible a sus levantadas hacia las puntas. A pesar de esto, el primer tiempo técnico fue de 8-7 a favor de Manquehue. De ahí en adelante, Manquehue marcó distancia de 16-11 en el segundo tiempo técnico, debido un gran momento del central Doménico Giuriá, quien marcó 2 puntos de bloqueo, 1 de ataque y 1 de saque. Luego de este segundo tiempo técnico, Linares cambió a su líbero ingresando Ignacio Romo, quien mejoró sustancialmente el pase de su equipo. De ahí en adelante, Gevert se convirtió en el mejor anotador del partido y Manquehue cerró el set con los puntos sumados por él. El opuesto de Linares, que el sábado fue lo mejor de Linares, bajó su rendimiento y terminó errando el último punto del set, el que quedó en manos de Manquehue por 25 a 18 puntos. Parecía que Linares no se levantaba, sobre todo que comenzaba el segundo set donde es obligatorio el ingreso de un jugador juvenil, que en la primera final jugada el sábado, le había significado un problema sin solución.

La mejor jugada de Linares durante el segundo set, provino de la banca. Jaime Grimalt, el entrenador, sacó a su hijo homónimo y lo reemplazó por el juvenil Joan Dagá como punta receptor. Con esto, pudo mantener a uno de los mejores atacantes, el opuesto Bruno Romanuti, en el equipo y sacrificó un poco la recepción, que no es el fuerte de Dagá. Aquí es donde se hizo más fuerte Cabrera, mandando y ordenando esta fase del juego de su equipo. En el primer tiempo técnico, parecía que Manquehue se acercaba a ganar el encuentro, ya que marcó una diferencia de 4 puntos con un claro 8-4, siempre con Gevert como principal anotador.  En ese momento, el central de Linares, Guido Romanuti, marcó un punto de ataque y dos de saque, obligando a Manquehue  a solicitar un tiempo para ordenar las cosas. Esto no sucedió, ya que apareció en escena la figura rutilante de Esteban Cabrera, quien se convirtió en el emblema de la remontada, metiendo en la cancha contraria todos los balones que atacaba. Este momento también coincidió con una baja ostensible en el pase de Manquehue, lo que permitió a Linares eliminar los primeros tiempos de su rival y controló de gran manera los potentes ataques del opuesto Gevert. Así llegaron al segundo tiempo técnico  con leve ventaja de Manquehue por 16-15. Aquí fue donde Gevert mostró un claro bajón en su rendimiento, ya que fue bloqueado directamente en un par de veces y controlado en otras, lo que permitió a Linares recuperar varios balones en defensa y contraatacar con excelentes remaches de Cabrera y el opuesto Romanuti. Un momento clave de este set fue el error en el saque de Gevert, quien lo perdió con la cuenta 21-19 y Linares vio la puerta abierta que estaba esperando. En el punto 23-22 a favor de Manquehue, Cabrera metió un potente ataque que significó el 23-23 y luego un excelente bloqueo a Gevert, quedando 24-23 arriba. Ahí, un polémico cobro del árbitro Careaga, quien mostró una tarjeta amarilla por celebración desmedida, dejó las cosas 24-24, pero Linares no perdió el control, a pesar de los enérgicos reclamos de su técnico y cerró el set con un ataque de su opuesto Romanuti y un error de Vicente Parraguirre de Manquehue. Final del segundo set por 26-24 para Linares y el fantasma del set donde debe jugar un juvenil, superado notablemente.

El tercer set, Jaime Grimalt, que entró nuevamente, lo hizo muy bien. Se prendió en el ataque y fue alternativa de permanente solución. Aquí apareció lo mejor de Linares como concepto de equipo y se llevó el set por 25-22, controlando el marcador de principio a fin.

El cuarto set, Manquehue debía ganar para llevarse el título, pero Linares no se lo permitió. Todos los jugadores, sin excepción, llevaron al equipo por un camino de potentes ataque y contraataques y con un control casi total de los ataques oponentes. Fue muy importante el aporte de los centrales Guido Romanuti y Javier Dagá, quienes aportaron buenos puntos de bloqueo y ataque rápido. El primer tiempo técnico fue 8-3, el segundo 16-10 y el cierre fue por 25-16, lo que habla a las claras que Manquehue no tuvo mucho espíritu de lucha y comenzó a pensar desde muy temprano en el set de oro, para definir el título.

En la definición, el llamado set de oro, Linares lideró las acciones de principio a fin. A pesar de que Gevert mejoró bastante su rendimiento en comparación a los dos sets anteriores, no fue capaz de vencer la oposición de bloqueo y defensa que le puso Linares, equipo que recuperó muchas veces el balón y lo convirtió de puntos de contraataque de Cabrera, Bruno Romanuti y Jaime Grimalt, principalmente. También fue fundamental la salida de primer tiempo con Guido Romanuti y los bloqueos de Javier Dagá. Manquehue, luchó mucho más que en el set anterior. Prueba de ello es que el primer tiempo técnico fue 8-7 y el segundo 16-13, con ventaja para Linares. Pero después de eso, Linares sumó 4 puntos seguidos con bloqueos de Guido Romanuti y Esteban Cabrera, un contraataque de Cabrera y un error de Gevert, lo que obligó a Manquehue a solicitar su segundo y último tiempo. Sirvió de poco, porque Linares respondió con un buen ataque de su levantador Rafael Grimalt y con dos notables jugadas de Javier Dagá, un bloqueo y un contraataque rápido. Linares cerró el set por 25-16, con puntos de sus dos máximas figuras,  un contraataque de Cabrera y un ataque de Bruno Romanuti. De esta forma, Linares se hizo con un nuevo título y la cancha fue invadida por gran cantidad de personas que alentaron bulliciosamente durante todo el partido.

En resumen, Linares mejoró muchísimo de ayer a hoy, como debía hacerlo si quería tener este nuevo trofeo en sus vitrinas. Rafael Grimalt sigue siendo uno de los mejores levantadores del país, ya que a pesar de que su equipo tiene una recepción bastante deficiente, hizo un gran trabajo de distribución de ataque sacando lo mejor de cada uno de sus jugadores. Esteban Cabrera fue el refuerzo que Linares necesitó para ganar la Liga. Es cierto que ayer fue una sombra de lo que acostumbra ser, pero hoy demostró que los grandes jugadores aparecen cuando más se les necesita, en las finales. Bruno Romanuti, si bien ayer fue más relevante, hoy aportó con buenos ataques, mejores bloqueos y un saque nada despreciable en potencia. Los centrales, también fueron importantes, sobre todo en bloqueo, tanto Romanuti como Dagá. Jaime Grimalt, a pesar de que se nota con cierta falta de entrenamiento, hoy fue muy importante en un momento difícil del partido, cuando Linares debía confirmar lo que había hecho en el segundo set. El punto más bajo de este equipo, fueron sus líberos, ya que no dieron la seguridad y precisión que de ellos se esperaba. En este punto es donde debe mejorar Linares para continuar por el camino de los títulos.

Manquehue, por su parte, a pesar de que se nota un equipo más entrenado, dependió mucho más de lo necesario de su mejor jugador, Sebastián Gevert, el cual, cuando se cansó, tanto física como psicológicamente, no pudo echarse el equipo al hombro y llevarlo más allá. Les faltó un punta con mejor nivel, ya que tanto Abuhabda como Henríquez, no pudieron resolver el problema del pase, ni del ataque, permanentemente. Aquí se notó mucho la ausencia de un jugador histórico de Manquehue como lo fue por años Rodrigo Salinas, hoy en Providencia. Con Salinas, el levantador Sánchez hubiese tenido una segunda alternativa de ataque de nivel superlativo, dejándole un poco de descanso a Gevert de vez en cuando. Vicente Parraguirre, como dije ayer, ya no es ninguna promesa, pero tampoco pudo mantener el excelente nivel mostrado el día de ayer. De todas formas, hay que estar atento a este jugador, porque si tiene buenas oportunidades, puede irse en algún momento a jugar al extranjero, en un futuro no muy lejano. Doménico Giuriá, pasó de héroe a villano, ya que en un momento del partido fue figura y en otro, se borró. El levantador Nicolás Sánchez, fue un gran aporte a este equipo. Sánchez es un jugador experimentado. Ya jugó la Liga Argentina como titular y se nota. Tiene excelente nivel y se complementó bien con sus atacantes. El Líbero, Alejandro Checcarelli, si bien ayer jugó casi perfecto, hoy cometió algunos errores de recepción que resultaron importantes, aunque no decisivos. Si este equipo hubiese traído un jugador punta extranjero, en vez de un líbero, o no hubiese dejado ir a Salinas, la historia podría haber sido distinta. El vóleibol se gana atacando. Prueba de ello, es que Linares, teniendo un pase regular (y bastante), ganó porque posee extraordinarios atacantes: dos puntas y un opuesto”.

Cristian Hernández, ex entrenador selección nacional de voleibol masculina.

 

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